Domingo 2 de noviembre
… había gran gozo en aquella ciudad (v. 8).
| La escritura de hoy: Hechos 7:59-8:8 | Dave Branon escribe: |
Algo inusual ocurre a partir de Hechos 7:59. La historia pasa de la muerte horrorosa de Esteban a otros creyentes en Cristo dispersados que predican la palabra, con este resultado asombroso: «había gran gozo en aquella ciudad» (8:8). Esta es la paradoja de la persecución.
El pastor Hristo Kulichev experimentó el milagro del bien como fruto del mal. En la década de 1980, fue encarcelado por predicar. Mientras estuvo allí, habló abiertamente sobre el evangelio de Jesús. Liberado ocho meses después, dijo: «Servimos mejor a Dios con nuestra presencia en la cárcel que si hubiéramos estado libres».
De la persecución a un gran gozo; tal como en la iglesia primitiva. Cuando se desató «una gran persecución» (v. 1), «los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio» (v. 4). Como resultado, hubo gran gozo en una ciudad en Samaria (v. 8).
Cuando las fuerzas de nuestro mundo se levantan contra las verdades de las Escrituras —especialmente el evangelio—, no es momento de rendirse. Dios se mueve de maneras poderosas cuando la iglesia enfrenta tales dificultades.
Pedro dijo: «no os sorprendáis del fuego de prueba»; en tales casos, «sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros» (1 Pedro 4:12). Dios puede convertir la persecución en algo hermoso.
Reflexiona y ora
¿Cómo te preocupa y te alienta la persecución? ¿Por qué crees que puede llevar al gozo?
Dios, ayúdame a permanecer fiel.
Lunes 3 de noviembre
En quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor (v. 21).
| La escritura de hoy: Efesios 2:12-22 | Xochitl Dixon escribe: |
El Arco de Grand Rapids, de Andy Goldsworthy, está al costado de una carretera, como si anduviera a zancadas junto a los viajeros. El artista creó el arco de casi 5,5 metros de altura con 36 bloques de piedra arenisca escocesa, sin usar mortero ni pernos. Las piedras en ángulo ascendente, cada una diferente y cortada para encajar entre sí, dependen de la presión creada por una piedra angular en forma de cuña en el centro superior. Esa piedra angular es esencial para mantener la estructura unida.
La escultura me recordó cómo Jesús es «la principal piedra del ángulo» de su iglesia (Efesios 2:20). Los gentiles —todos los que no eran judíos— estaban anteriormente «alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo» (v. 12), pero Jesús «de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación» (v. 14). Creó un «nuevo hombre, […] y mediante la cruz [reconcilió] con Dios a ambos», dándoles «entrada por un mismo Espíritu al Padre» (vv. 15-16, 18).
Cristo nos edifica como una iglesia que es la «morada de Dios en el Espíritu» (v. 22). Nos esculpe a cada uno de forma única, nos conecta a Él y, en Él, a unos con otros, y camina con nosotros. La iglesia es unida por Jesús.
Reflexiona y ora
¿Qué te impide conectarte con Jesús como el Mesías, el que une a la iglesia? ¿Cómo te ha ayudado Él a conectarte con su iglesia diversa?
Jesús, fortalece mi vínculo contigo y los miembros de tu familia.
Martes 4 de noviembre
Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración al Señor (v. 2).
| La escritura de hoy: Isaías 38:1-6 | Anne Cetas escribe: |
Mi amiga Christine y su esposo se sentaron a cenar en casa de sus tíos. A su tía le habían diagnosticado recientemente un cáncer agresivo. Antes de que empezaran a comer, su tío preguntó: «¿Alguien tiene algo que decir?». Christine sonrió porque sabía qué quería decir: «¿Alguien quiere orar?». Él no era creyente en Jesús, pero sabía que Christine sí lo era, y esa era su manera de invitar a orar. Con palabras sentidas, ella agradeció a Dios por su cuidado y pidió que realizara un milagro para su tía.
El rey Ezequías se enfermó y tenía algo que decirle de corazón a Dios después de que el profeta Isaías le dijo que moriría (Isaías 38:1). «Con gran lloro», dijo sincera y desesperadamente: «te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón» (v. 3). Aunque la sanidad no depende de nuestra «bondad», y Dios no siempre sana, Él decidió extender la vida del rey quince años (v. 5). Después de recuperarse, Ezequías dio gracias a Dios y lo alabó (v. 16).
Dios nos invita a orar, ya sea por una necesidad urgente o para agradecerle por algo insignificante o importante. Él oye nuestras oraciones, ve nuestras lágrimas y responde según su plan. Nuestra función es «[andar] humildemente todos [nuestros] años» con Él (v. 15).
Reflexiona y ora
¿Qué preocupaciones tienes que llevar ante Dios? ¿Cómo puedes poner tu confianza en Él?
Padre, confío en tu poder para hacer tu buena voluntad en mi vida.
Miércoles 5 de noviembre
… Jesús […] anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo… (Hechos 10:38).
| La escritura de hoy: Mateo 4:23-25 | Arthur Jackson escribe: |
El 14 de enero de 1973, cuando se jugó el Super Bowl vii, la perfección estaba en juego. Hasta ese momento en la temporada de fútbol americano, los Miami Dolphins tenían un récord perfecto: 16 juegos sin una sola derrota. Y al terminar, los victoriosos Dolphins pasarían a la historia del deporte como el único equipo en el fútbol profesional con un récord perfecto.
Victorioso. Esta designación también se aplica a Jesús. Una mirada detallada a su ministerio revela una victoria tras otra. El registro de Mateo del ministerio de Cristo en Galilea (Mateo 4:23-9:38) está enmarcado con resúmenes como este: «recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo» (4:23; ver 9:35). Cristo triunfó sobre los demonios, las enfermedades y la muerte (ver Marcos 5:1-43). Y lo que parecía una derrota aplastante —su muerte en la cruz— resultó ser la victoria final. Derrotó a su enemigo supremo, la muerte, al resucitar (ver Hechos 2:24).
Las victorias, en toda esfera, suelen colmarse con premios y regalos. ¿Cuál sería la respuesta apropiada hacia Jesús, cuya vida, muerte y resurrección han asegurado una relación correcta con Dios para todos los que lo reciben? ¡Nada menos que lealtad y adoración!
Reflexiona y ora
¿Qué te asombra de las victorias de Jesús? ¿Qué puedes hacer para celebrar sus victorias pasadas y presentes?
Jesús, abre mi corazón para adorarte.
Jueves 6 de noviembre
Por que primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo […] resucitó al tercer día… (vv. 3-4).
| La escritura de hoy: 1 Corintios 15:3-8 | Bill Crowder escribe: |
Thomas de Mahy fue uno de los muchos aristócratas ejecutados durante la Revolución Francesa a finales del siglo XVIII. Según un relato legendario, al leerse su orden de ejecución, de Mahy respondió: «Veo que han cometido tres errores ortográficos». De ser así, de Mahy ignoró deliberadamente un asunto mucho más significativo: su muerte inminente.
Hoy en día estamos en peligro de pasar por alto un punto crucial respecto al cuerpo de Cristo (la Iglesia). Hay quienes distorsionarían su propósito. Tal vez la vemos como un comité de acción política o un lugar para ser servidos. Quizá como una mera institución religiosa. Pero la prioridad de la Iglesia siempre ha sido la buena noticia de Jesús.
Pablo dijo a los creyentes corintios: «Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras» (1 Corintios 15:3-4). Mientras que otras cosas tal vez tengan un tiempo y lugar apropiados, el evangelio es de importancia primordial.
¿Cómo podemos ser agentes de la buena noticia de Dios a un mundo tan saturado de malas noticias? Pidiéndole a Dios que nos dé poder para compartir el evangelio siempre que sea posible.
Reflexiona y ora
¿Cómo te compartieron el evangelio? ¿Qué podrías hacer para estar preparado para compartir la buena noticia con otros cuando se presente la oportunidad?
Dios misericordioso, ayúdame a compartirles la buena noticia a otros.
Viernes 7 de noviembre
Y e l Señor respondió a Moisés, diciendo: Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad […] de su padre… (vv. 6-7).
| La escritura de hoy: Números 27:1-7 | Katara Patton escribe: |
«No importa dónde estés ni lo que estés pasando; utiliza lo que tienes y aprovéchalo al máximo», dijo la joven en una entrevista televisiva. Sus palabras me impulsaron a escuchar con atención la historia completa. Era una de seis hermanas, anteriormente sin hogar, que se esforzaron para alcanzar su objetivo común: obtener títulos de enfermería. Cuando se emitió la historia, las seis estaban completando el programa en una universidad local.
Números 27 relata la historia de otro grupo de hermanas que trabajaron juntas y se apoyaron mutuamente. Las cinco hijas de Zelofehad se unieron y se presentaron ante Moisés para plantear su caso respecto a una ley de herencia: «Nuestro padre murió […] y no tuvo hijos. […] Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre» (vv. 3-4). Dios respondió con esta declaración revolucionaria: «Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad» (v. 7).
Las cinco hermanas se unieron y buscaron la misericordia de Dios al presentarse ante Moisés. Y Dios les proveyó lo que necesitaban mientras permanecían unidas ante Él.
Trabajar juntos no siempre es fácil entre creyentes en Jesús. Pero al buscar con humildad la sabiduría y la dirección de Dios, encontraremos que Él puede ayudarnos a servir bien juntos en Cristo.
Reflexiona y ora
¿Cómo puedes trabajar mejor con otros creyentes en Cristo? ¿Cómo te alienta esto a servir junto con otros?
Dios, ayúdame a trabajar con otros creyentes para honrarte.
Sábado 8 de noviembre
Cada día te bendeciré, y alabaré… (v. 2).
| La escritura de hoy: Salmo 145:1-13 | Cindy Hess Kasper escribe: |
Un verano, durante un viaje por carretera a Montana, nos detuvimos en una zona de descanso para estirar las piernas. Dentro de uno de los edificios había un joven que cantaba una canción de alabanza conocida, mientras limpiaba el piso. Luego empezó a cantar el himno «Está bien con mi alma». No pude evitarlo. Cuando cantó la frase «está bien», yo la repetí. Cuando cantó «con mi alma», la repetí también. Juntos, cantamos la última línea: «Está bien con mi alma, está bien». Él sonrió, me chocó el puño y dijo: «Alabado sea Dios». Cuando volví al coche donde mi esposo esperaba, me preguntó: «¿Por qué esa gran sonrisa?».
Piensa en las cosas por las que podemos alabar a Dios, tales como su bondad, justicia, compasión, promesas, provisión y protección. El Salmo 145 es uno de los tantos que nos impulsan a alabarlo constantemente. David escribió: «Cada día te […] alabaré» (v. 2). Muchos alaban a Dios con instrumentos, otros leyendo o recitando las Escrituras, o cantando salmos, himnos y cánticos espirituales (Colosenses 3:16). Algunos se expresan con danza litúrgica. Pero toda alabanza genuina brota de corazones llenos de gratitud.
Nuestro espíritu está diseñado para alabar a Dios. Gracias a su amor sacrificial por nosotros, podemos decir con confianza: «¡Está bien con mi alma!».
Reflexiona y ora
¿Cuándo te resulta fácil alabar a Dios? ¿Qué podría ayudarte a concentrarte en alabarlo de una manera renovada?
Dios, quiero alabarte y adorarte con mi vida.
Domingo 9 de noviembre
… id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (v. 19).
| La escritura de hoy: Mateo 28:16-20 | Matt Lucas escribe: |
Diogneto, un pagano del siglo ii, notó que los seguidores de Cristo «día a día aumentan más y más», a pesar de la persecución constante que soportaban a manos de los romanos. Le preguntó a un creyente en Jesús por qué. En un documento conocido como Carta a Diogneto, ese padre de la iglesia primitiva le respondió: «¿No ves que cuanto más se los castiga, tanto más abundan? Esta no es la obra del hombre; es el poder de Dios».
Cuando Jesús dijo sus últimas palabras a los discípulos, antes de ascender al cielo, ellos ni se imaginaban cómo crecería la iglesia en el futuro. Les dijo: «id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» (Mateo 28:19). Esto se conoce como la Gran Comisión; pero usar este título para las últimas palabras de Cristo a sus discípulos puede hacerlo sonar gravoso. En realidad, es lo que Él llama a hacer a todos los que le siguen: durante nuestras actividades cotidianas, hagamos discípulos. No tenemos que ir al fin del mundo; el mensaje irá con nosotros dondequiera que lo llevemos.
Que las dificultades del momento no te desalienten. Jesús también dijo: «he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (v. 20). Lo llevamos con nosotros a todos lados.
Reflexiona y ora
¿Quiénes de tus conocidos necesitan oír el evangelio? ¿Cómo compartirás la buena noticia con ellos hoy?
Padre, dame una oportunidad de contar cómo me salvaste.